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Que es el pago por uso

Piensa en las ofertas de televisión a la carta donde pagas una cuota mensual por tener acceso a series y películas. O en los periódicos digitales, utilización de programas como MS Office. También en las ofertas que recibes de empresas automovilísticas o de empresas de renting de impresoras. Son solo unos ejemplos de la marea que se aproxima.

En la modalidad de pago por uso dispones de un producto tangible (como un coche) o intangible (como la suscripción a una revista) recibes servicios o utilizas productos a cambio de una cuota fija mensual o de un importe que varía en función de la utilización del producto.

Donde se utiliza el pago por uso

Quizás estés acostumbrado a recibir ofertas de pago por uso como consumidor, pero donde más se aplica esta modalidad es en las empresas. Desde una estación de servicio que quiere ofrecer a sus clientes una nueva estación de lavado de coches hasta las compañías aéreas que subcontratan las turbinas de los aviones en función de las horas de vuelo.

Pago por uso: ventajas para el consumidor

La ventaja más evidente es que no necesitas hacer un gran desembolso. Hasta hace unos pocos años, para utilizar el Word o Excel tenías que comprar el paquete de software y rascarte más de 300 euros del bolsillo.
Otra de las ventajas del pago por uso es que siempre estás a la última.

Retomando el ejemplo del software, con los años descubrías que tenías que pagar también por las nuevas versiones. Con el pago por uso tienes todo incluido en la cuota mensual.

No menos importante es el servicio. El caso de los coches o las impresoras es el que primero nos viene a la cabeza. Si compras el coche tienes que buscarte una compañía de seguros. Y también tienes que pasar por caja en el concesionario cada vez que realices una revisión. Si hablamos de impresoras o equipos informáticos, tienes que buscarte la vida cada vez que tienes una avería. Con el renting te suelen incluir todos los servicios. No tienes que hacer desembolsos adicionales.

En el caso de las empresas también existen ventajas fiscales. Cuando compran un bien, tanto si es intangible como un paquete de software o tangible, como un furgón para el reparto, tienen que incorporarlo al activo de la empresa. A efectos de hacienda la empresa ha transformado parte de sus beneficios en cacharros o bits. Pero al fin y al cabo, para Hacienda siguen siendo beneficios. Y tienen que apoquinar por ellos. En cambio, si el mismo bien es disfrutado a través de un renting, Hacienda lo considera un gasto más, como puede serlo el alquiler de la oficina o el recibo de la luz. Ya no es un beneficio y,por tanto, no pagamos impuestos por este concepto.

Una de las grandes ventajas del pago por uso es la minimización del riesgo. Cuando compras un bien de elevado precio, como puede ser un coche, se supone que no tendrás problemas y, si los tienes, el fabricante o distribuidor tiene que solucionártelos sin coste alguno. Esto es cierto hasta que se cumplan los dos años de la garantía que por ley tiene que prestar el fabricante. Pero más allá de ese periodo tienes que comerte los marrones que surjan. No son infrecuentes los casos donde las averías surgen –Oh, casualidad- justo después del periodo de garantía. Llamémoslo mala suerte -por ser benévolos- u obsolescencia programada. El hecho es que una vez desaparecen las obligaciones del fabricante, hay un gran incentivo económico por que tengas que comprar nuevamente el producto en cuestión.

El futuro del pago por uso

Creo que la compra de productos tiene los días contados. Basta de comprar lavadoras que se averían al tercer año para tener que pagar 60 euros cada vez que te visite el técnico. Incluso la compra de otros electrodomésticos menos problemáticos como los televisores o las neveras y robots de cocina. Todos ellos tendrán algo en común; serán cada vez menos cacharro y tendrán cada vez más un componente de inteligencia o de software.

Las lavadoras seguirán teniendo partes móviles, pero los programas de ahorro de agua y de energía serán cada vez más sofisticados. Las neveras tendrán una pantalla (ya muchas la tienen) que nos permitirán hacer un inventario para ir al supermercado o nos indicarán si los yogures están a punto de caducarse. En cuanto a los televisores, si tienes un SmartTV ya sabes que las actualizaciones de software son frecuentes.

Los dispositivos inteligentes impulsarán el pago por uso. Estar frecuentemente actualizados será una necesidad y un servicio por el que no tendremos que pagar. Vendrá incorporado en la cuota mensual. Y el fabricante se encargará de hacerlos más fiables para gastar menos en servicio técnico.

Amazon Web Services revolucionó internet haciendo más asequible los servidores para las empresas de internet. Ya no tenían que comprar y mantener una costosa infraestructura de servidores. Con el pago por uso disponían de una infraestructura con prestaciones elevadas a cambio de una cuota mensual que además incluía el servicio de mantenimiento.

El internet de las cosas contribuirá a transformar la modalidad de pago. Los dispositivos permanentemente conectados harán más fácil las labores de mantenimiento de cualquier equipo y permitirá medir su grado de utilización. Lo que representará el Nirvana para los fabricantes que apuesten por el pago por uso.

La siguiente revolución del pago por uso estará en los hogares. Quién sabe, quizás dentro de unos años pagues una cuota por los pantalones, camisas y zapatos que vas a usar y que incluso te incluya el servicio de un asesor de imagen.

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